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Templanza – mi propósito para 2026
Comenzando el mes de marzo elijo mi propósito para 2026 y es trabajar la templanza, esa capacidad de mantener la calma y el equilibrio.
No os engañéis, no estoy hablando tanto de moderación, sobriedad y continencia que no van conmigo, porque soy una “disfrutona de manual”, sino como decía Platón, de la capacidad de poner orden donde hay caos.
Una persona con templanza posee una gran capacidad de resistencia frente a las dificultades o los desafíos. Es perseverante en relación con los propósitos que se propone. Es recta y mantiene el hábito de actuar con justicia.
¿Por qué templanza?
En estos tiempos de incertidumbre, donde el cambio lleva una velocidad tan grande es necesario tener la capacidad de escoger y decidir. Con un plan estratégico claro y un equipo que está demostrando que es capaz de desarrollar el plan, hay que desarrollar la templanza.
Es clave ser capaces de ver qué nos afecta y qué debemos ignorar.
Necesitamos transmitir serenidad y más yo, que me apellido Serena.
¿Cómo voy a trabajar la templanza?
Como siempre digo, las competencias no se aprenden en un libro, sino que se entrenan día a día, así que os comparto mi plan de entrenamiento para trabajar la templanza:
- Coger altura. Dejar de apagar fuegos continuamente y dedicar más tiempo a construir el futuro, porque ese es el rol en el que aporto y el que necesita la institución.
- Ordenar las necesidades por nivel de prioridad para enfocar la energía y las acciones en aquellas que resultan más importantes. Cuando existen tantas cosas por hacer, priorizar es más que necesario y saber dónde poner nuestra energía.
- Siempre empezar en pequeño y sostener en el tiempo. Hay mucha gente que no es capaz de imaginar y proyectar, por lo que es necesario transformar el objetivo perseguido en acciones más concretas que nos lleven a ese objetivo.
- Acompañar al equipo, apoyarlos y abrirles puertas.
Así que voy a coger altura, establecer propósitos a corto y medio plazo que sean realizables y voy a mantenerlos presentes todo el tiempo. Al final, repetir el mensaje, hasta que sea compartido por todos.
Y no olvidar que estamos construyendo el futuro, con lo que tenemos vamos a ver lo que hacemos, tal y como decía Winston Churchill.
Necesitamos templanza, necesito templanza y voy a trabajar para conseguirla.


Eva Peña.
Qué buena reflexión , Ana, Y qué cierta.