Transitar por carreteras secundarias

¿No os parece que nos estamos perdiendo la esencia al ir siempre a toda velocidad por las autopistas? Las autopistas nos conectan al objetivo y nos llevan directa y rápidamente, lo que está muy bien.

Pero reflexionando sobre ello, el ir siempre por autopista hace que perdamos contexto y que, algunas veces, dejemos pasar otros objetivos secundarios que pueden ser igual o más interesantes.

Esto que hacemos en nuestro día a día, también lo hacemos en las empresas. No hay tiempo para pensar, no hay tiempo para los detalles, no hay tiempo para planes alternativos… vamos a por el objetivo y cuánto más rápido mejor.

Dedicar un tiempo a la reflexión debería ser obligado y realizar esa reflexión disfrutando los caminos secundarios, la clave para posicionarnos e innovar.

Salir de las carreteras principales da miedo, pero es el primer paso para encontrar nuestra esencia.

¿Qué os parece? ¿Salimos de la autopista aunque sea para hacer unos kilómetros?

Aunque pienso que siempre es buen momento para explorar, el verano se presta un poco más ¿no os parece? Anímate a transitar carreteras secundarias y podrás descubrir los detalles, las alternativas, los elementos que necesitas para definir ese nuevo plan, esa estrategia para conseguir tus objetivos o incluso en esas carreteras secundarias puede que cambies de objetivos. Casi ná!

Es un buen momento, así que si te animas ya me contarás el resultado. Yo voy a hacerlo!

PD: no puedo dejar de recordar las rutas que hicimos con mis padres cuando eramos pequeños por todas las carreteras secundarios de Francia con un mapa que tenía de carreteras verdes. ¡Cómo me gustaba ir entre aquellos árboles gigantes viendo el paisaje!

4 Comentarios

  • Josep Montañés

    Estoy totalmente de acuerdo Ana felicidades por tus consejos
    Josep Montañés

  • Kike Iniesta

    No sé si eres motera, Ana… ¡el espíritu es ese!
    Sin intercomunicadores si se viaja en pareja, sin bluetooth que te exponga a una llamada inoportuna, sin auriculares con música… los pensamientos fluyen (a veces soberanas tonterías, a veces epifanías reveladoras…) dentro del casco. Ah, qué gozada!
    Gracias por compartir tus reflexiones, compañera!

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