Plantar cara al ruido y la furia

Estos días en los Premios Transparencia organizado por los auditores y censores de cuentas de Aragón que recayeron en la Cámara de Comercio de Zaragoza, escuché una intervención de Nacho Cardero, director de El Confidencial, titulada “El ruido y la furia. Los días salvajes del periodismo” y me quedé con una idea clara, la necesidad de rebajar el ruido y la furia, para seguir adelante con fuerza y sin perder todo lo construido hasta ahora.

La única forma de plantar cara al ruido y la furia es crear lugares de encuentro y reivindicar el humanismo.

Parece utópico, pero es la solución para una sociedad donde triunfa el relativismo radical, en la que el fin justifica los medios y parece que existe una incapacidad, cada vez mayor, para distinguir la verdad de la mentira.

Está claro que vivimos en tiempos revueltos, no más revueltos que otros anteriores si analizamos la historia, pero son los que nos toca vivir y es nuestra responsabilidad rebajar el ruido y la furia, para conseguir mejoras en una sociedad polarizada, en la que cada vez resultará más complicado actuar.

Cada uno debemos dar un paso adelante y hacer una llamada a la acción en nuestra área de influencia.

Por ejemplo, ahora con mi posición en Feria de Zaragoza puedo aunar intereses en torno a una institución que tiene un impacto claro en el territorio, organizando certámenes profesionales nacionales e internacionales. Como dice nuestro lema “somos motor de desarrollo e innovación” para el territorio y para las personas que están en él y por eso, tenemos que trabajar lejos del ruido y la furia, desde la estrategia y la planificación, para hacer cada vez más grande la institución.

Está claro que tenemos que convertirnos en “agentes activos del cambio”, ser proactivos y no esperar a ver que pasa, ser nosotros los que hacemos que las cosas pasen.

Así que me gustaría hacer una llamada a la acción para que cada uno de nosotros, en su área de influencia, mitigue el ruido y la furia y cree los elementos necesarios para que comiencen a desarrollarse proyectos de futuro que nos unan y nos ilusionen. 

Vista larga, paso corto! Hay que buscar pequeños reencuentros para llegar a acuerdos y trabajar juntos.

PD: este post me ha hecho recordar mi intervención en la ceremonia del graduación de los postgrados de la Universidad San Jorge «el imperio del sí» así que voy a empezar a moverla de nuevo y deciros también, que la foto pertenece a las intervenciones artísticas del Festival Asalto, una maravilla de Festival que se celebra anualmente en Zaragoza.

3 Comentarios

  • Javier Bellosta

    Efectivamente, son tiempos de enfrentamiento. No puede achacarse a una postura generacional: Trump, Putin, Milei, Marine Le Pen o nuestros Sánchez y Pablo Iglesias … no pertenecen a la misma generación.
    Mi generación es la del movimiento hippie: “Paz y amor”. Y añadiría: libertad.
    Las anteriores generaciones española y portuguesa, por ejemplo, supieron cerrar unos periodos de dictadura con espíritu conciliador.
    Fundamentalmente, desde el siglo XXI ha renacido la incultura del enfrentamiento, la incultura de la censura… Y no sólo desde unas ideologías determinadas como sucedió en el primer tercio del siglo XX. Hoy el frentismo no tiene ideología de derecha o izquierda. La ideología es en sí misma el frentismo con todas sus guarniciones: carencia de respeto a las ideas y opiniones contrarias, imposición de censuras, demonización individualizada o grupal, apropiación de “la verdad”…
    Y poco a poco todos vamos cayendo en las trampas de unos desalmados incultos que copan y seguirán copando el poder ante la inútil mirada de quienes no sabemos cómo evitarlo.

  • Ana Muñoz

    Muy cierto , no estamos de paso , hay que posicionarse y tomar ACCIÓN

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